miércoles, 14 de octubre de 2009

La tecnología, la comunicación y la sociedad

Un aspecto clave de esta Revolución reside en el cambio de un aspecto que se podría definir como un paradigma del sistema de comunicación. Desde los inicios de la historia se obeservaba la separación entre los medios de comunicación entre dos ramificaciones, basadas en la tecnología, que aparecían mantenerse separadas: aquellas que contactaban a dos personas entre sí y aquellas que permitían a una pesona dirigirse a un grupo mucho más amplio o a la sociedad en general.
En forma paralela a la evolución de estas tecnología se desarrollaron a lo largo de la historia las que resolvían la demanda de la comunicación desde una persona a muchas.
La tecnología ofrece una posibilidad de cambio por eso no alcanza ni para garantizar que el cambio se produzca ni para asegurar su uso. Es cierto que la Red está ampliamente difundida, pero nada asegura que ella se mantenga así.

miércoles, 24 de junio de 2009

Los paradigmas tecnológicos

Las tecnologías paradigmáticas, son pocas, pero decisivas. Las primeras en la historia fueron el descubrimiento de la posibilidad de controlar el fuego y la aplicación de la rueda. Ambas están enraizadas en el surgimiento de las primeras formas civilizadas de la sociedad y su impacto fue determinante para consolidar la opción por una vida sedentaria, el avance de la agricultura y los grandes pasos de la evolución siguiente.
Hay diversas tecnologías en la historia que se pueden clasificar como básicas o paradigmáticas, pero hay pocas tan evidentes en representación de estas últimas como la invención de la máquina de vapor, seguida más tarde en una "segunda ola" por la electricidad y el motor de explosión. Hoy, esas dos experiencias están en procesos de ser superadas por la convergencia de nuevos descubrimientos en las comunicaciones y la informática.
Hoy asistimos a una Tercera Revolución que todo indica como auténtica, generada por el desarrollo de cambios profundos en las ramas de la informática y las comunicaciones, multiplicados por la convergencia de estos sistemas entre sí. Las novedades más importantes del mundo moderno se basan este fenómeno, que hoy aparece con fuerza en la Red. Estas innovaciones cambian las condiciones de producción en casi todas las actividades conocidas, al mismo tiempo que ofrecen unas posibilidades inagotables en el ámbito de las relaciones sociales. Todos aquellos que se incorporan a la Red tienen una posibilidad de interrelación entre sí con una rapidez, amplitud de mensaje y capacidad de alcance que no existió nunca en la historia. La Red materializa por primera vez la democracia de la comunicación y sus aplicaciones son producto todos los días de nuevas experiencias.

La noción de "sendero tecnológico" y la sociedad

La tarea no resulta sencilla por las dificultades en diferenciar lo que es propio de la tecnología de aquello que es propio del sistema social y sus formas de funcionamiento.
La noción del sendero tecnológico ha tendido a cosificar las imágenes de la tecnología, dando por aceptadas tendencias que podrían ser diferentes en entornos distintos. El ejemplo más conocido es el de los senderos tecnológicos que requieren rendimientos y crecimientos a escala y que fueron considerados como una norma "natural" (es decir, derivada de exigencias puramente técnicas) durante décadas. El lema se complica porque algunas actividades presentan ciertas economías casi naturales a medida que aumenta su dimensión productiva, mientras que otras se comprobó en la práctica que ese sendero era dependiente de otras variables que las supuestamente objetivas.
La Tercera Revolución se inicia con el reemplazo de otra cualidad humana, continúa su marcha gracias a la posibilidad de procesar y almacenar información, y extiende su influjo a través de otra revolución en las comunicaciones que tiende a suprimir la restricción especial.
La ruptura del mito que afirma que las crecientes economías de escala responden a una consecuencia inevitable de la tecnología parece fundamental. Sin embargo, esa ruptura no es absoluta. Aquella imagen persiste en la mayoría de los análisis del tema no fue reemplazada por una visión renovada y fuerte de los condicionantes sociales reales (que alimentan y se nutren) del sendero tecnológico concreto. Aun así, se abrió el camino para que esta tarea sea encarada por los analistas sociales.

miércoles, 17 de junio de 2009

El pulso de la historia

La tecnología tiende todavía a ser vista como exógena a todo el cuerpo social, como un fenómeno externo, con sus propias lógicas, que avanza de manera autónoma, como algo que está fuera del alcance de las decisiones humanas. Por eso, muchos se expresan contra la tecnología, como si ella fuera una "cosa" y no el resultado del pensamiento y la acción humanos. Las primeras tecnologías paradigmáticas en la historia fueron, probablemente, el descubrimiento de la posibilidad de controlar el fuego y la aplicación de la rueda. Ambas están enraizadas en el surgimiento de las primeras formas civilizadas de la sociedad y su impacto fue determinante para consolidar la opción por una vida sedentaria, el avance de la agricultura y los grandes pasos de la evolución siguiente.
En el origen de la revolución industrial, los Indditas llamaban a destruir las máquinas, a las que consideraban contrarias a los trabajadores y a la subsistencia natural de la sociedad. A hora sus herederos modernos se oponen a la tecnología como enemiga del medio ambiente o del equilibrio humano. Ambas fomas de expresión ignoran que la tecnología no es otra cosa que una creación del ingenio humano, surgida en el seno de la propia sociedad, y que busca aprovechar las condiciones de funcionamiento de la naturaleza para obtener resultados deseados que no surgirían de manera espontánea. Regular y ordenar conscientemente la tecnología no es lo mismo que destruirla.
Hay pocas tecnologías paradigmáticas tan evidentes como la invensión de la máquina a vapor, seguida, más tarde en una "segunda ola" por la electricidad y el motor de explosión.
Hoy, esas dos experiencias están en proceso de ser superadas por la convergencia de nuevos descubrimientos en las comunicaciones y la informática.
Marx se adelanta a su época y, llega a presentar ideas que condicionan su propia teoría de la explotación, que aparece de pronto como un fenómeno histórico cuya importancia podría quedar regalado, en el futuro, debido al avance de la tecnología y de sus efectos sobre la producción. Esta perspectiva notable se observa en un párrafo del mismo texto, dice que "el pilar fundamental de la producción y la riqueza (social) no es (...) sino la apropiación de su propia fuerza productiva general, su comprensión de la naturaleza y su dominio de la misma...(de modo que) el robo del tiempo de trabajo ajeno, sobre la cual se funda la riqueza actual, aparece como base miserable comparando con este fundamento recién desarrollado, creado por la gran industria misma". (ídem, pág. 228).
Schumpeter, y Marx, sacan a la tecnología de su ámbito específico para colocarla en manos de quienes están interesados en promover su desarrollo en ciertas direcciones, sean éstos la burguesía industrial o los empresarios innovadores. Ese primer paso decisivo en torno de una nueva perspectiva no alcanzó a condicionar esos resultados e incorporarlos al sistema social que engloba al fenómeno.